Las cosas de la vida... ¡¡Feliz Navidad a todos!!

Publicado en por Nano

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Este año ha tenido cosas muy buenas, y cosas muy malas. De las cosas malas prefiero no hablar ahora, que no quiero autoflagelarme con un momento lacrimógeno. Y de las cosas buenas... qué decir... algunas de ellas extraordinarias (aunque tampoco vamos a hablar de todas en este momento, que alguna me la guardo para mi, jejeje). Lo que sí que quiero compartir con vosotros es una de esas experiencias fabulosas de este 2007 que se acaba. Haber conocido a Juancito.

Mis primeras palabras hacia él fueron un "hola muchacho", y su primera respuesta ya me dejó entrever que es un chaval con "duende", con mucha personalidad aún siendo tan chico: "yo no me llamo muchacho, me llamo Juan Antonio" me dijo con una enorme sonrisa.

Una sonrisa que es difícil borrarle de la cara. Parece mentira. Qué cosas tiene la vida. La vida que es a veces tan jodida, y que otras veces es sorprendente, enseñándonos lo miserables e insignificantes que podemos llegar a ser al lado de seres tan extraordinarios como Juancito. Él no lo ha pasado bien. Es posible que diga alguna inexactitud, porque se me ponen los pelos de punta y se me cierran los oídos cuando le pregunto a su padre por su salud, pero os podéis hacer una idea con esto que os digo: su primeros 23 meses de vida los pasó en coma... añadirle numerosas operaciones, pues un desorden le hace crecer más los huesos que los músculos y tendones, y tiene que "recortarle" los huesos de las piernas cada cierto tiempo... y haber pasado también unos cuantos meses boca abajo, sin moverse de la cama de un hospital, en una de esas intervenciones... para nota.

¿Todavía te parece que la vida es dura para ti?

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Hace unas semanas compartimos un fin de semana, en el que, aunque hubo bici, ésta no era la principal protagonista. Hicimos un hueco para otras actividades, y sobre todo para compartir el tiempo con las novias y mujeres que nos aguantan todo el año. Y por fin le conocimos a él.

Os puedo asegurar que es imposible recordar todas la risas y carcajadas que en esos casi tres días nos provocó Juancito. Y es que, cada una de sus respuestas era un regalo. Cada sonrisa era una adorno para ese gran árbol de Navidad que fue el fin de semana. Así que antes de volver a Madrid, retomé una vieja conversación con su padre, y le propusimos una cita a Juancito para dar pedales juntos. Él aceptó encantado.

Unos dias después nos juntamos en el parque Juan Carlos I, con nuestras bicis de enduro de recorridos LT, para compartir con el pequeño Juan Antonio una fría pero soleada mañana de bici. Sólo había que ver como sonreía (a pesar del susto del vuelco, más susto para su padre que para él mismo...). Creo que ha sido un gran regalo, y que la sonrisa no se le borrará de la cara en todas las Navidades.

La vida tiene estas cosas, le pone la zancadilla a veces a quien menos lo merece. Pero con el cariño de su familia el pequeño Juancito.. digo... el gran Juancito... ha salido adelante y gracias a su padre hemos tenido la oportunidad de conecerle, y de recordar que nuestra vida no es tan difícil como a veces nos pensamos.

Aprended de él. No os rindáis nunca.
¡Feliz Navidad a todos!

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Ito 02/01/2008 20:08

Nanotron, me ha encantado tu texto. Una bonita y para mi acertada reflexión