Puta vida cruel... adiós Grego

Escribo esto con lágrimas en los ojos. Muchas lágrimas.
El viernes me iba de viaje a Lisboa. Allí, en Sintra, debía asistir a la boda de mis amigos Pit & Pat, en un fin de semana que prometía risas y muy buen rollo. Antes de salir hacia Portugal, una visita rutinaria al hospital donde estaba mi tía Grego, para darle un besito a ella, y hablar con el cirujano a las 8 de la mañana del viernes, ya que mi madre no siempre entiende las palabras que utilizan los médicos sobre el estado de salud de su hermana. Sin embargo, esta vez las palabras fueron más claras que nunca: mi tía había empeorado mucho, tanto como para que sólo le quedaran horas de vida.
Comenzaba así un triste fin de semana. Por supuesto decido no ir a Portugal, y me quedo junto a mi tía, ya desconectada de todos los cables y aparatos. Más de 36 horas sin moverme de su lado, y del lado de mi madre, viendo cómo se nos escapaba su vida entre las caricias de nuestras manos. De nada servían esas caricias, ya que por fortuna ella estaba sedada en su agonía, y no debía sentir ni nuestro cariño, ni por supuesto, el dolor. Al final marcho a casa para obligar a mi madre a descansar, y después de 10 horas más de resistir, la Grego se nos fué. No sé... para mi desde luego ha sido muy duro vivir así su agonía.

Supongo que os preguntaréis por qué carajo os cuento esto tan triste, pero es que... bueno, por un lado en este blog no sólo quería hablaros de mi aventuras en bici, si no también de la vida, y... esto es vida. C'est la vie... y por otro lado, es lo que me apetece para dar un poco de alivio a mi tristeza.
Qué puta y cruel es la vida, que se la ha llevado en sólo dos meses de lucha contra la enfermedad, y contra la cirujía no siempre efectiva. Adiós, tía favorita. Estaré siempre "estribado" para ti. Un besito.